viernes, 20 de noviembre de 2009

Un pequeño cuento mío... LA MOSCA


Casiopea sufría un pequeño problema anatómico. En los momentos menos apropiados empezaba a volar hacia arriba y hacia abajo sin avanzar porque se le trababa no se qué.
El día en que Magnífico salía a hacer no sé qué, vio un puntito negro que subía y bajaba, y comenzó a seguir el movimiento con su cabeza. Se quedó como hipnotizado.
Al rato, Carpacio salió a hacer no sé qué y lo vió. Y Magnífico era Magnífico, así que se puso al lado de él a mover su cabeza sin saber por qué.
Cuando Esmerilinda vio a Magnífico y a Carpacio, sintió deseos de asentir, y fue al lado de ellos a mover su cabeza sin saber por qué.
Lo mismo ocurrió cuando salieron JuanLomé, Patricia, Jurdo, Sacrit y Miscelánea.
Las ocho cabezas asentían en perfecta sincronía.
Luego salió Lucindo. Y pensó que sería lindo negar en medio de tanto asentimiento. Así, ubicado junto a Miscelánea, comenzó a negar.
Las siete cabezas (todas excepto la de Magnífico) en perfecta sincronía se volvieron con enojo a Lucindo, quien ofendido se fue a cazar violonchelos.
Casiopea superó su traba y siguió viaje.
El único que vio a Casiopea irse fue Magnífico, que dejó de asentir y siguió por su camino.
Las siete cabezas, trabadas en perfecta sincronía y desorientadas de la misma forma, se fueron sin dejar de asentir sin saber por qué.
Hoy siguen asintiendo sin saber por qué.

Lila....

2 comentarios:

Facundo Ariel dijo...

Es el MERJOR CUENTO DEL UNIVERSO Lila

GENIAL

Saludos

Anónimo dijo...

Y que buena imagen que hiciste, es pluscuamperfecta!